30.4.07

La ruleta rusa.

Este fin de semana murieron dos niños: el primo y el hijo de una amiga en un trágico accidente al bajar a la Guaria. Una gandola perdió los frenos y se llevó una cantidad de carros, entre ellos el carro de mi amiga lleno de niños. Un día antes nos encontrábamos tranquilamente cortándole el pelo a nuestros hijos en una peluquería infantil. Conversamos cosas de madres de dos varones. Ella con los suyos, yo con los mios. Ambas bajaríamos a la Guaria a descansar. Ella el viernes con los suyos, nosotros el sábado con los nuestros. A ella le tocó la ruleta rusa. A mi no.
Al enterarme el domingo de toda esta trágica y terrible historia, me quedé embotada de dolor, pero lo primero que pensé -¡que terriblemente egoísta es el amor a los nuestros!- fue que gracias a Dios no me había pasado a mi, ni a mi hermana que iba a bajar a la Guaria con sus niños ese mismo viernes, ni a mi papá ni a mi mamá que estaban en camino de bajar. Corrí a abrazar a mis dos niños y me quedé así, por un rato, como sin los sentidos puestos, sólo con el gracias a Dios rondando en mi cabeza. Aún sigo en ese estado de embotamiento, porque no hago sino preguntarme y volverme a preguntar que cómo hace una madre para armarse de valor y seguir con vida cuando un hijo suyo está así, de pronto y sin aviso, tráficamente muerto. No lo sé, la verdad que no... Ojalá Dios le de la fuerza para seguir y estar en pie, porque aún es madre de otros dos niños. Ojalá... Por otra parte no sé qué otra cosa hacer con este dolor, sino compartirlo con otras madres.

1 Comments:

Blogger La Gata Insomne said...

Te entiendo perfectamente.
ese egoismo no lo es, es sencilla humanidad.

Qué tiste final el de esta historia, y como dices, Gracias a Dios nos vamos salvando.

besos

9:28 p. m.  

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