18.12.06

El niño Jesús llegó de puntillas

Las navidades con niños sobre todo sirven para rememorar las propias infantiles. Dormir en casa de mi tía con los zapatos en la puerta del cuarto, frente a un largo pasillo. Despertarse de madrugada con el ruido de todos mis primos y hermanos abriendo los regalos al mismo tiempo. El caos de papel de regalo y mi abuela pacientemente guardando, plegando y metiendo en una bolsa los papeles usados para volverlos a usar otro año. Los padres a la espera de nuestras sonrisas y sorpresas. El niño Jesús en alguna parte que no se sabía dónde estaba. Mi tía un día descubierta in fraganti, de puntillas, poniendo los regalos en el arbolito.
Luego todos crecidos y con la primera camada de niños, en el mismo pasillo pero más numerosos y la misma algarabía. Yo por muchos años sin los míos porque aún no habían nacido Daniel ni Andrés, pero disfrutando de cómo los sobrinos disfrutaban. Ahora mis sobrinos adolescentes, algunos de los hijos de mis primas adolescentes y la segunda camada de niños volviendo a las andadas. El niño Jesús y Santa por alguna parte. Mi hijo Daniel esperando su primera bici.
Andrés aún está muy pequeño y no se enterará de casi nada, pero para Daniel es casi su primera navidad "con ansias". Para mi y su papá también. He comprado sus regalos sintiéndome yo misma el niño Jesús... con el corazón en la mano (¿o en la boca?). Con la conciencia de que con otra navidad en el pasillo de mi tía dibujaremos "algo" muy grande en su memoria. Y las nuestras. Y pensar que esperé tantas navidades por cumplir a cabalidad con ese lindo papel de niñito Jesús. ¡Qué rico!

2 Comments:

Blogger La Gata Insomne said...

Hola madre gozona
Me vas eliminando eso de que andrés casi no cuenta!!!!!
Eres poetiza, así que ve a ver cómo escribes la idea, pero con otras palabras!!!! (Freud se me queda pegado)

Ayyyyyy, las navidades!!!! que concentración de infancia, puro susto del bueno, pura andsia, espera....
a nosotros"los primitos" la tía Valentina tenía que darnos una pizquita de Ecuanil, a los pobres perros les tocaba la pepa completa, ya imaginas los cohetones en Petare. Y nosotros lo necesitábamos porque estábamos como locos, exitadísimos, y de pronto, si no fuero por la pepita, no podía llegar Santa, éramos como mínimo 12 ojos acechando, cielo, tierra, puertas, oliendo etc.

Quiero volver a creer en San Nicolás, el Ratón Perez, el amor eterno...... y nunca enterarme de la "verdad"

Besos

Estoy MUYYYYYYYYY pendiente de la carita de Daniel cuando amanezca ese 25.

4:01 p. m.  
Blogger sonia said...

Tienes razón, ya me corrijo... quería decir otra cosa...

7:08 a. m.  

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